En este proceso he podido reconocer más mis avances y hablar de ellos con menos culpa o incomodidad. Aunque todavía me cuesta creer completamente en mi valor, hoy puedo mirar lo que he logrado desde un lugar más consciente y menos crítico conmigo mismo.
La terapia también me ha ayudado a trabajar en mi autoestima y en la manera en que reconozco lo que soy capaz de construir.
— Hombre, 32 años





